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miércoles

Tengo un hijo, un perro y un marido...

…y una casa, un trabajo y un cuerpo que mantener.
¿A quién se le ocurrió que con 24 horas podría ocuparme de todo?
Y ojo! Porque no estoy ni cerca de ser una obsesiva ama de casa, pero una vez por semana hay que limpiar la casa, mas teniendo un bebe,y un perro, y un marido.

Y mi trabajo no se termina en la oficina, porque por hacerme la madre moderna arregle para estar menos horas afuera y trabajar desde casa. Osea, que después de cenar suelo encerrarme en el escritorio a trabajar. Y en el medio de toda esta rutina, obvio, que aunque sea media hora trato de pasar por el gimnasio, carrito en mano, para hacer un poco de cinta para recuperar las formas.

sábado

Hablando de perros y mascotas

Así como te costó reparar en la idea de que atrás de toda una madre hay un padre…en tu caso – y en tu casa- hay un perro. Más precisamente una perra, que hasta ahora era la hija única de una joven pareja que jugaba con ella, a la que sacaban a pasear…en fin, le dedicaban tiempo. Pero ahora ella mira cual espectadora sentada en su sillón como toda la casa está revolucionada y nadie le explica porque.

Decidís recurrir a la psicóloga de perros que atiende en tu veterinaria para ver como tratar el tema de la llegada de un hermanito a la casa. Demás esta decir que tu marido cree que estas completamente loca y que todo se soluciona regalando a la mascota, pero vos leíste en algún lado la importancia de que los chicos se críen con animales y decidiste, sola, que Tomasa será parte importante en la vida del futuro bebe.
El turno con el psicólogo de perros es extraño, porque si bien le hablan a ella las preguntas te las dirigen a vos por obvias razones. Después de una hora de sesión te hacen un listado extenso de lo que debes hacer desde ahora para que vaya adaptándose a la criatura y muchas de las tareas incluyen al papá. Llegas a tu casa y pegas el listado en la heladera como para socializarlo y empezas con el operativo: la haces oler la ropita del bebé, marcas lo límites en los cuales ya no esta permitido su ingreso y le hablas con dulces palabras apoyando su trompita en tu panza. Tu marido mira con envidia la dulzura con la que tratas al animal, y vos miras al animal de tu marido que cada vez que Tomasa se manda una travesura le grita como un loco y le remarcas el reglamento de convivencia que colgaste en la heladera.

Seguinos como ell@s!!!!