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viernes

V. Mi cuerpo bendito envase II

La pancita simpática que asomaba hace unas pocas semanas esta tomando forma, y con la forma ves como tu cuerpo se deforma. Cual cirujana examinas tu cuerpo notando como tu cintura, que ya era parecida a una heladera, se torna completamente cuadrada, algunas rayitas que asoman tímidas en los flotadores te hacen pensar que este es un viaje de ida. Tu pies y tus manos van tomando la forma de unas ricas empanadas, que gustosa te comerías si pudieras recuperar algo de la flexibilidad que tenías. Y ahora? Como una obsesiva compulsiva que sos, corres a inscribirte en el gimnasio. Te calzas un joggin y una remera de tu gordo (para no sentirte humillada) y te propones comenzar con una rutina que te mantenga como no te mantuviste antes del embarazo. Los primeros días se tornan un poco incómodos con las caras de las mas veteranas que te felicitan por la fuerza de voluntad (que en realidad no tenes), las mas jóvenes que te ven como un ejemplo (que en realidad no sos) y los tipos te miran con cara desaprobatoria y te repiten que ahora solo sos un envase y que deberías quedarte en casa.
El tema es que el embarazo te produjo mas apetito, y el gimnasio mucho mas... así que después de una tranquila rutina para embarazadas llegas a tu casa y te haces un nutritiva merienda para embarazada y le sumas a tu cuerpo mas calorías de las que quemaste. Osea, esto no funciona.
Preferís anotarte en gimnasia para embarazadas... y al poco tiempo te das cuenta que es un lindo chamuyo para los maridos que hartos de la ballena quejosa que tienen en casa mandan a sus mujeres a hacer algo. Lo que menos hacen es gimnasia. Todas las panzonas se la pasan conversando de sus dolores, estados anímicos, etc. y lo que resta de la clase tratan de estirar esas caderas atrofiadas que son tu futuro imperfecto.
Y otra vez decidís cambiar de estrategia.
El acuagym, la esfero dinamia (y vas con tu culo en una pelota tratando de hacer equilibrio), el yoga, y otras cosas mas... Y así pasas mas tiempo buscando que hacer que haciendo algo en concreto. Lo bueno es que a esta altura podrías ser una experta en actividades para embarazadas, lo malo que tu cuerpo se siguió ensanchando y vos estabas demasiado ocupada para verlo.

miércoles

II. Mi cuerpo bendito envase

¨Me tomaron el cuerpo!¨ exclamaste con una mezcla de alegría y angustia en la primera sesión de terapia desde que te enteraste de la noticia!. Y es que antes de enterarte que no te venía porque estabas embarazada, no te habías percatado de que una chica pero molesta pancita estaba asomándose como un rollo por los pantalones. Pero desde que generaste la conciencia de que tenes ¨ una semillita ¨ ahí en tu panza empezaste a descubrir los pequeños cambios que se produjeron en tu cuerpo.

Tu cintura, que nunca fue la de una modelo, directamente no aparece y estas empezando a parecerte a una heladera (mas precisamente la tuya, ya que por cierto te diste cuenta de que estas re- blanca y no podes tomarte una cama solar, cosa que por otro lado nunca hiciste pero que justo hoy se te ocurre que podrías hacer). Además de los molestos granitos que te salieron y que tu dermatólogo te advirtió que te pueden salir mas... ni hablar que el primer regalo que te hizo tu vieja fue una loción anti- estrías. Como sea todo esto te trauma y necesitas alguien de confianza para confesar lo inevitable (no es que confíes en tu terapeuta pero contas con el secreto profesional y todo lo que digas no podrá ser usado en tu contra en cualquier discusión): la noticia de un bebé te alegra pero te desespera perder tus formas y no recuperarlas jamás. En eso te pasas el primer traumático trimestre en donde tu panza parece la de una mina que se paso con los postres, la ropa no te cierra pero todavía no estas como para comprarte la de embarazada, y para colmo no podes usar los beneficios de la panza para que te den el asiento en el colectivo porque tendrías que andar con un cartel explicativo que advierta es panza de embarazo!.

Tu terapeuta, tus amigas, tu marido, tu vieja, todos se empeñan en hacerte entender que a partir de ahora solo sos un envase y que mejor que te acostumbres a esto porque en unos meses más vas a ser una especie de vasija de esas que te venden en el norte con la base bien ancha para depositar al pequeño engendro que crece dentro tuyo!

Seguinos como ell@s!!!!